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Para referirme al innovador en la frontera traigo nuevamente un anterior artículo ya publicado en Septiembre del año pasado pero que considero de actualidad habida cuenta de la constante referencia a la "frontera" como zona a la que dirigirse a la hora de desarrollar nuevo saber, incorporar nuevos avances e incluso sobreponerse a la estabilidad que nos presenta la zona de confort. En anteriores entradas ya me he referido al concepto "frontera" y que asimilaba, de forma sencilla incluso simplista, al punto en el que el innovador pasa de innovar sobre lo más o menos conocido o accesible a lo realmente “disruptivo” Si diseñáramos un escenario de círculos concéntricos podríamos diferenciar entre: [[{"type":"media","view_mode":"media_large","fid":"231","attributes":{"class":"media-image aligncenter size-full wp-image-1328","typeof":"foaf:Image","style":"","alt":"circulos (1)"}}]] Salirnos de la “frontera” implica pensar en nuevas funcionalidades, nuevas formas de actuar y nuevos productos/procesos/modelos de negocio asociados. Este es el paso a dar por el innovador. En esta ocasión me quiero referir a la función del sujeto de la innovación, al innovador como persona predominantemente fronteriza. Características:

  • El innovador está atento a lo que sucede dentro y, especialmente, fuera de la organización:

o   Dentro: Más allá de lo actualmente realizado, procesado, rutas, etc. o   Fuera: Lo que no se tiene dentro, lo que emerge, lo nuevo, desconocido.

  • El innovador se relaciona con personas del exterior:

o   Para conocer lo que se mueve. o   Para intercambiar conocimientos para adelantarse al futuro. o   Para aprender de otros y sus buenas prácticas.

  • El innovador estudia lo que se publica de nuevo:

o   Para descubrir tendencias. o   Para conocer lo que emerge en conocimientos.

  • El innovador viaja para ver lo realmente existente:

o   No se conforma con lo que le rodea. o   No tiene un mundo cerrado en el que moverse repetidamente Todo ello implica estar sistemáticamente en la frontera y disponer de unos conocimientos y habilidades para lograr hacerlo de forma provechosa: o   Razonar con método científico. o   Saber leer información en revistas y publicaciones especializadas. o   Saber rastrear en patentes. o   Saber de su campo de trabajo. o   Saber idiomas. o   Disponer de una amplia red de contactos. o   Tener claro el principio de intercambiar conocimiento. Todos ponen. o   Humildad y empatía. o   Generoso en el intercambio. o   Trabajo en equipo incluso en el exterior. o   Generar red de intercambio. o   Conocer los límites del intercambio de información. o   Conocer claramente la Visión y la Estrategia de la Organización. No es fácil ser fronterizo, como no lo es ser innovador. Pero una cosa implica la otra. El nuevo saber siempre es fronterizo.

Comentarios

  • Dom, 19/04/2015 - 15:08 responder
    Genial artículo Paco. Me siento totalmente identificado con este sujeto innovador que describes. Hice unos test hace un tiempo y fui diagnosticado divergente extremo. Yo lo vivo con entusiasmo, pero quería mencionar que esto también tiene su contrapartida. Esto supone vivir en muchos ámbitos de tu vida del otro lado de la frontera. No sólo en el ámbito laboral, si no también en el personal. En muchas ocasiones te puedes sentir fuera de lugar, sufrir cierta exclusión y rechazo hacia ti como persona y hacia tu persona. Muchas personas te sienten como una amenaza. Una amenaza a su inmovilismo, una amenaza a su zona de confort y a su propia inseguridad. De todos, gracias por el artículo. Saludos. Roberto.
    • Dom, 19/04/2015 - 16:07 responder
      Gracias Roberto, me alegra te haya gustado e incluso identificado con dicha situación.

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